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IBAGUÉ, ENTRE LA INSEGURIDAD Y EL MIEDO

IBAGUÉ, ENTRE LA INSEGURIDAD Y EL MIEDO Agustín Angarita Lezama
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Varias cosas me llamaron la atención hace unos días cuando visité la alcaldía de Ibagué. Los funcionarios tienen miedo. Miran recelosos a lado y lado tratando de verificar que no estén vigilados. Temen el grito autoritario que los mande a trabajar. Saben que el alcalde cree que todo se puede lograr a los gritos e insultos y que sus jefes inmediatos, también muertos de susto, tratan de disimularlo siendo groseros y autoritarios. Valga sólo un ejemplo, la secretaria de educación visita los colegios de la impuesta jornada única, y cuando los docentes se quejan de la improvisación y poco criterio, les grita que ella es la que manda (?) y que los maestros son una partida de perezosos.

En la alcaldía están implementando la identificación biométrica, para vigilar y controlar a qué horas entran y salen los trabajadores. Seguramente convencidos que así mejorará la productividad. Están equivocados. Claro que los áulicos saldrán a defender las medidas diciendo que es un mal menor, un mal necesario porque todo antes era un caos y que ahora llegó el orden y la disciplina…

¿Por qué a los trabajadores del hospital San Francisco nunca se les preguntó si ellos estaban dispuestos a trabajar para mejorar la productividad mediante una facturación más efectiva y sin glosas, una atención personalizada, cálida, eficiente y humana que garantizara mayor volumen de pacientes satisfechos y una mayor demanda de servicios? Porque es más fácil la medida autoritaria de liquidar y llenar de miedo a los trabajadores, para luego ofrecer la medida “salvadora” de aceptar la reducción de sus salarios para poder continuar laborando. Generar miedo da ciertas ventajas…

En los barrios y comunas la inseguridad tiene llena de miedo a la gente. El miedo es la sensación de amenaza, de peligro inminente. Sea real o no. Si bien es cierto hay miles de motociclistas honrados y honestos que transitan por la ciudad, cuando los ciudadanos ven o perciben acercarse una motocicleta con parrillero a bordo, sienten el escalofrío de la inseguridad. El alcalde entonces sale con gritos e insultos a convencer con datos que Ibagué es la ciudad más segura de Colombia. Que dizque son los periodistas los que se inventan los atracos a mano armada, los “apartamentazos”, los homicidios, los atracos a los bancos, las extorsiones, los robos en moto con parrillero, y el creciente tráfico de drogas que conlleva la inseguridad. Pero la gente no está muerta de miedo por ganas de molestar. La ciudadanía se da cuenta de lo que pasa. La gente ve los delincuentes acechar en las esquinas y está cansada de llamar a los cuadrantes y no obtener respuesta, o cuando la reciben ya es tarde. La gente no cree en datos y cuentos sino en realidades…

Doctor Guillermo Alfonso Jaramillo, una ciudad no se vuelve más segura trayendo policías de tránsito cada 20 días repartiendo comparendos a diestra y siniestra. Tampoco sólo con más cámaras de vigilancia o más pie de fuerza. El Gran Hermano de la utopía socialista sirvió para vigilar y aconductar, pero no para generar confianza, esperanza y reducir el miedo. Una sociedad es más segura cuando su tejido social es fuerte y vigoroso. Tejido social no se construye con gritos, amenazas o improperios. El autoritarismo y el miedo deshilachan el tejido social. A usted lo nombraron para sembrar confianza y esperanza, pero la inseguridad tiene atemorizada a mucha gente, incluyendo a posibles inversionistas.